De corredora inmobiliaria a escritora. Un abismo de diferencias. Abismo que Verónica Barbero transita con naturalidad. Con tanta naturalidad, que ni siquiera se plantea esa probable desavenencia. Entonces, después de mostrar una casa y de hacer una tasación, escribe cosas como estas: “los sábados somos una caravana obediente que sigue al cejijunto hasta la estación de trenes. Vamos a esperar el auto que nos compró de regalo. Sé que un día llegará en el vagón de carga con moño amarillo, bajo un papel de celofán que hará crujir el viento”.

Es que, a sus 54 años, se considera, sobre todo, una escritora. “Escribo desde niña. No concibo la vida sin escribir”, explica. Esa concepción es la que la ha llevado a publicar su primer libro, “Aquí se restauran niños y vírgenes”. Se trata de nueve relatos en los que, a través del absurdo y de otras herramientas narrativas, Barbero le propone al lector que sea él quien haga su propia interpretación de los sucesos. “Escribir es un juego que consiste en encontrar las palabras que expresen una imagen. Pero que no la develen del todo. Que muestren un poco aquí; y que tapen otro allá... es un juego erótico”, prosigue.

El hilo conductor de “Aquí se restauran niños y vírgenes” es -justamente- la búsqueda de esa restauración. Sus personajes están atravesados por la soledad. Y esa soledad se representa, a su vez, en una enredadera (el tupulo, una plaga de la caña de azúcar) que los cubre. Los asfixia. Y los seca. Es así como una atmósfera de tragedia y de desesperanza envuelve a Yita Malen, Diana Prince, “la Dora” y al resto de los seres creados por ella. “Mis personajes no están lúcidos; aunque ellos quisieran estarlo. Están envueltos, más bien, en una atmósfera enrarecida”.

- ¿Cómo describís tu libro?

- Los cuentos fueron concebidos a través de ideas vagas, de imágenes, de cosas que percibía, de situaciones autobiográficas. Aunque son heterogéneos, hay un hilo conector.

La obra cuenta con un prólogo del poeta y novelista Carlos Ríos y fue publicada por “Minibus Ediciones”. Barbero ya había publicado algunos de sus textos en la antología “Narrativa Contemporánea Tucumana”.